La regla de oro: Nunca rocíes el líquido limpiador directamente sobre el cuadro, ya que la humedad podría filtrarse por los bordes y dañar tu foto o arte.
Rocía un poco de limpiavidrios (o agua) en un paño de microfibra suave.
Frota suavemente el vidrio o acrílico.
Para el marco (madera o metal), usa solo un paño seco o un plumero para quitar el polvo.